sábado, 20 de febrero de 2010

EL ARBOL SINIESTRO



Un día un hombre sembró una semilla de cedro en su jardín. De ahí nació un precioso árbol el cual conforme pasaban los años crecía cada vez más alto hasta llegar alcanzar 40 metros de altura.

El hombre era un padre de tres hijas, y dueño de muchas hectáreas de tierras en donde cultivaba maíz, papa, naranjas y limones. Pero tenía un defecto, era sobreprotector, prepotente y tenía mal genio tanto con sus hijas como con su esposa.

Sus hijas nunca fueron a la escuela siempre trabajaron la tierra con su padre. Este hombre las sometía a fuertes y duros trabajos de campo por lo que sus hijas eran muy rebeldes.

Cierta mañana de primavera, el hombre se enojó mucho con sus hijas porque querían trabajar, y las azotó y amarró en aquel gran árbol.

Las niñas empezaron a llorar, y lo hicieron el santo día, porque las habían dejado debajo del árbol y sin nada de alimentos. Todas aquellas lágrimas y quejidos comenzaron a alimentar al árbol hasta llegarlo a convertir en un ser vivo con sentimientos de maldad y odio.
Los castigos se repetían diariamente y hasta la sangre de estas inocentes corría por sus raíces.

El árbol se cansó de tanta injusticia y quiso consolar a las jóvenes pronunciando ciertas palabras:
-Tenéis sed? ¿Qué os pasa?

Las jóvenes por supuesto pegaron un brinco porque oyeron una voz de un hombre, y asustadas buscaron de donde venían esas palabras misteriosas, hasta que por fin se dieron cuenta que era el árbol quién les hablaba. Ese fue el inicio de una amistad que duró años.

Después de muchos inviernos el árbol comenzó a perder la frondosidad de sus años mozos a lo que las hijas empezaron a preguntarse:

-¿ Porqué sucede esto?; si no hemos dejado de cuidar a nuestro árbol.

Lo que sucedía era que el árbol había acumulado tanto odio y venganza en su interior que era reflejado en su parte externa, mediante la caída de ramas secas y hojas, en general un visible deterioro.

Estos sentimientos, también hicieron que el árbol quisiera manifestarse y vengarse de quien tanto daño había causado a sus jóvenes amigas.

La ocasión llegó a partir del momento en que el malvado padre comenzó a llegar a buscar la sombra del árbol acompañado de sus amigos conocidos como borrachos del pueblo y mujeres de mala reputación.

Al anochecer dejó caer una de sus grandes ramas secas sobre uno de los tres hombres en la carótida comenzó a emanar sangre, y ésta fue absorbida por sus raíces y mientras que el hombre agonizaba y moría desangrado a sus pies, del suelo empezó a surgir raíces que cual dedos hicieron presa del cuerpo ya inerte y en un abrir y cerrar de ojos lo tenía totalmente envuelto, para después triturarlo y hacer que cada partícula de este cuerpo sin vida fue absorbida y transportada por la sabia del árbol a cada una de sus ramas y hojas.


De esta manera uno tras otro, fueron desapareciendo los amigos de aquel malvado padre hasta quedar completamente sólo. Fue entonces que se da cuenta de su soledad, y al mismo tiempo percibía como aquel árbol se veía externamente diabólico, perverso, tenía ramas en forma de brazos y piernas y color tenebrosamente rojizo pareciera que tuviese su mirada clavada en él. Lleno de miedo y odio corrió a su cabaña a buscar el hacha afilada con la cual derribar esas ramas que tanto le estaba mortificando con sus malignas formas, sin embargo el árbol sabiendo del peligro asestó un mortal golpe sobre la humanidad del hombre causándole la muerte y al igual que los otros fue envuelto y absorbido casi instantáneamente por las raíces.

Sus hijas y su esposa nunca supieron lo que pasó con su padre y sus amigos, pensaron que las abandonaron y que se fueron con alguna mujerzuela del pueblo. Lo que más les llamó la atención fue que todas las noches en el pastizal que estaba cerca de la casa había mucha nubosidad y frío y el árbol se veía tenebroso, hasta lograron verle ojos, manos y pies, pero pensaron que era parte de su imaginación.

Las almas de aquellos malditos hombres que orinaban en el árbol, estaban clavados de por vida, sintiéndose atrapadas luchaban por escapar invocaban ayuda, la cual nunca llegaría.

Así el árbol adquirió una siniestra y tenebrosa apariencia que mantuvo por el resto de sus vidas.

by
Roseanne Blackberry

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